Marchitas

"Donde la tierra muere y el agua se vuelve ceniza, el bosque no se rinde; simplemente aprende a cazar."

Las Enredaderas Marchitas son el vestigio de flora antigua que ha sido corrompida por magia necrótica o por una sequía sobrenatural. Al perder su savia vital, estas plantas desarrollaron una sed insaciable por la sangre de criaturas vivas. A simple vista, parecen nada más que espinosos matorrales muertos y madera petrificada, pero en su interior late un instinto depredador. Su madera reseca es tan dura como la piedra, pero los cazadores experimentados saben que esta misma sequedad es su mayor condena si hay una antorcha cerca.

Marchitas: Naturaleza Inflamable.

El daño por FUEGO Ignora la armadura.

Marchitas: Espinas Agarradoras.

Cada vez que la enredadera inflige daño con un ataque (incluyendo ataques de oportunidad), el objetivo debe realizar una SALVACIÓN de FUE o DES (a elección del jugador) CD 10. Si falla, queda APRESADO.

Lvl 1/4 small - Striker
31
Primero se mueve y luego escoge dos de las siguientes
  • Pinchazo..

    Efecto: 1d4 de daño perforante por cada Brote atacando al mismo héroe.

"Cuidado dónde pisas. A veces las zarzas no quieren que salgas del bosque."

Los Brotes de Aguja son del tamaño de un perro pequeño y nacen de las vainas secas que la Aguja Marchita deja caer en la tierra ensangrentada. No tienen la dureza de su progenitor, pero lo compensan con una velocidad espeluznante y números abrumadores.

Se mueven rodando o arrastrándose como plantas rodadoras antinaturales. Su única función en el ecosistema marchito es la de sabuesos de caza: se abalanzan sobre los viajeros, clavando sus minúsculas pero dolorosas espinas con forma de anzuelo en las botas y ropas. Un solo brote es una molestia que se puede aplastar de un pisotón, pero una docena de ellos se enredarán en tus piernas hasta dejarte completamente inmovilizado, preparándote para el golpe final de la planta madre.

remixed from Aguja Marchita
Lvl 1 Striker
M31520
Primero se mueve y luego escoge dos de las siguientes
  • Latigazo de Espinas..

    Alcanze: 2 Efecto: 1d6+2 de daño cortante

  • Lluvia de Agujas..

    Alcanze: 8 Efecto: 1d8+2 de daño perforante. Si el dado principal saca un crítico (un 8), las agujas dan en los ojos: el objetivo queda CEGADO y tira con desventaja hasta que gaste 1 Acción en quitarse las espinas.

"El crujido de la madera muerta no era el viento. Era el sonido de la arboleda tensando su arco."

La Aguja Marchita es un depredador paciente que se camufla perfectamente entre árboles muertos y maleza seca. Su cuerpo central es un tronco grueso, recubierto de una corteza grisácea y petrificada que desvía espadas y hachas con la misma facilidad que una armadura de hierro.

No tiene ojos, pero percibe las vibraciones del suelo y el calor de la sangre. Cuando una presa se acerca, desenrolla látigos cubiertos de espinas astilladas para someterla. Si la presa intenta huir, la Aguja Marchita hace vibrar su cuerpo violentamente, disparando una lluvia de espinas secas capaces de atravesar armaduras y cegar a los incautos. Son criaturas crueles que prefieren inmovilizar a sus presas y dejarlas sangrar lentamente entre sus raíces.

Lvl 2 Controller
H31320
Contricción Dolorosa.

Cualquier enemigo que comience su turno bajo el estado APRESADO por la enredadera recibe 1d10 de daño contundente.

Primero se mueve y luego escoge una de las siguientes
  • Latigazo de Espinas..

    Alcanze: 2 Efecto: 1d6 + 3 de daño cortante

  • Maraña de plantas (1 Vez / Dia).

    Alcance: 10 Efecto: La enredadera golpea el suelo y raíces brotan en un radio de 3 CASILLAS (15 pies). El área es TERRENO DIFÍCIL. Durante 1 MINUTO, la enredadera puede realizar un ATAQUE DE OPORTUNIDAD gratuito contra cualquier criatura que ENTRE o SE MUEVA dentro de este radio.

En los rincones mas oscuros del bosque, donde la vegetacion ha olvidado el color verde, acecha una masa de lianas negras que parecen mas metal que planta. su cuerpo es una costra endurecida de madera petrificada, tan densa que las hojas de acero apenas logran astillar su superficie. se arrastra con una pesadez asfixiante, recorriendo apenas unos pocos metros con cada esfuerzo, pero su verdadera letalidad radica en el control del entorno. cuando detecta calor vital, el suelo mismo se quiebra para liberar zarcillos que transforman el camino en una trampa mortal, azotando y atrapando a cualquiera que intente dar un paso en su territorio. Quienes caen en su abrazo sienten como el aire abandona sus pulmones mientras la fuerza bruta de la naturaleza los aplasta lentamente, drenando su voluntad hasta dejarlos marchitos sobre la tierra humeda.