El daño por FUEGO Ignora la armadura.
Cada vez que la enredadera inflige daño con un ataque (incluyendo ataques de oportunidad), el objetivo debe realizar una SALVACIÓN de FUE o DES (a elección del jugador) CD 10. Si falla, queda APRESADO.
- •Latigazo de Espinas.1d6+2.
Alcanze: 2 Efecto: 1d6+2 de daño cortante
- •Lluvia de Agujas.1d8+2.
Alcanze: 8 Efecto: 1d8+2 de daño perforante. Si el dado principal saca un crítico (un 8), las agujas dan en los ojos: el objetivo queda CEGADO y tira con desventaja hasta que gaste 1 Acción en quitarse las espinas.
"El crujido de la madera muerta no era el viento. Era el sonido de la arboleda tensando su arco."
La Aguja Marchita es un depredador paciente que se camufla perfectamente entre árboles muertos y maleza seca. Su cuerpo central es un tronco grueso, recubierto de una corteza grisácea y petrificada que desvía espadas y hachas con la misma facilidad que una armadura de hierro.
No tiene ojos, pero percibe las vibraciones del suelo y el calor de la sangre. Cuando una presa se acerca, desenrolla látigos cubiertos de espinas astilladas para someterla. Si la presa intenta huir, la Aguja Marchita hace vibrar su cuerpo violentamente, disparando una lluvia de espinas secas capaces de atravesar armaduras y cegar a los incautos. Son criaturas crueles que prefieren inmovilizar a sus presas y dejarlas sangrar lentamente entre sus raíces.